LA LIBERTAD: UN ESPEJISMO, UNA FICCIÓN, O UN DISPARATE


Me gustaría tener libertad total, libertad genuina y sin bozal, libertad para pensar diferente al otro, para escribir lo que al otro no le conviene, para decir al otro en su cara lo que no es agradable de escuchar, pero que sí es verdadero, sin embargo esa libertad hoy está vedada, amarrada, proscrita y corrupta. -Además de la Constitución, los derechos universales consagran éstas y otras cualidades que todo ser humano debe ejercer. ¿Hasta qué punto, el entorno social, político, económico y cultural permite al hombre desarrollar su libertad plenamente? ¿Se nace libre y se muere esclavo del sistema ideológico? ¿Es posible vanagloriarse de no estar atado a la mecanización creciente del mundo del siglo XXI?

El sistema político, tan corrupto y entrañado en redes conocidas y ocultas, enaltece el ejercicio democrático ciudadano. Empero, el discurso demagógico contribuye a cautivar la ignorancia social secuestrando el pensar y el decidir. A veces son los mismos gobernantes y gobernables quienes condenan su actuar, y su ignominia.

El concierto de las naciones es actualmente dirigido por la batuta económica de los ricos afanosos de poder imperial. Sus lineamientos definen el porvenir del mundo, dejando a la soberanía del Estado, como un concepto añejo, abatido a través de los siglos. Las víctimas, los millones de pobres y esclavos de la tiranía del Banco Mundial o de la Organización Mundial de Comercio.

Más palpable es, por ejemplo, el joven que desea y sólo desea dedicarse a una labor artística y cultural. A menos que se deje seducir por la prostitución plastificada y sin valor -no hablando por supuesto en términos monetarios-, su libertad será mermada por el hambre y el desprecio, terminando en un oficio más remunerable para la carne, no así para el espíritu.

¿Qué decir de la mayoría de los medios de comunicación que se esclavizan ante el poder ideológico de la ambición? Raro es encender la "caja idiota", la radio o ver en la Web para acceder a contenidos genuinos e independientes (la verdad). En algunos casos los hay, no todos los medios les lamen las pelotas a las autoridades, pero muchos sí lo hacen y no son más que medios prostituidos por el dinero o por el muñequeo de algún político de poca monta. Los dueños de estos medios llegan a serlo también de nuestros ojos, de nuestros oídos, de nuestros gustos, de nuestros pensamientos, de nuestros horarios. Hay que pensar igual que los muchos modelos políticos que aparecen en los medios, hay que escuchar el último discurso, etc.

Quizás nada podamos hacer contra los designios infames del primer mundo, pero sí luchar por obtener una mayor cultura para liberar nuestra mente y nuestro deseo, respetando y valorando así la identidad que la naturaleza nos dio, irrepetible y nunca en serie. Del triunfo de este combate -para algunos inútil-, dependerá la auténtica libertad con la que el hombre debiera nacer, vivir y morir.

¿Utopía, mediocridad o suicidio? Usted decide, al fin y al cabo si quiere llevar la fiesta en paz y hacer lo que se le ordene a cada instante de su vida, es usted el que tendrá la lengua pasada a pelotas, o a culo.

Para Tejemedios escribió:
PATRICIO CAZANGA MOLINA
Docente por vocación y Publicista por necesidad $$$



LA VERDADERA LIBERTAD DE EXPRESIÓN EN CHILE

Una democracia requiere una ciudadanía informada, participativa, que pueda fiscalizar diariamente a las autoridades públicas, y en ese sentido, los medios de comunicación constituyen una fuente de información esencial. Asimismo, los medios de comunicación tienen la posibilidad de denunciar prácticas, políticas o normas que constituyan una violación a los derechos fundamentales de las personas. De esta forma, el valor de los medios de comunicación se vislumbra desde dos perspectivas: la primera como factores fundamentales para el acceso a la información de la ciudadanía, y la segunda, como entes que actúan como controladores del poder.

En el Día Mundial de la Libertad de Prensa, que se conmemoró recién el 3 de mayo, resulta necesario reconocer el papel fundamental que juegan los medios de comunicación en la construcción y profundización de la democracia, más aún si estos entregan una visión pluralista de las realidades que vive un país. Resulta necesario también agradecer la labor que realizan a diario miles de profesionales de la comunicación de Chile y el mundo, en la garantización de un derecho humano fundamental como es la libertad de expresión, derecho consignado tanto en la Convención Americana de Derechos Humanos (Artículo 13), como en la Declaración Universal de Derechos Humanos (artículo 19).

No obstante lo anterior, el estado actual de Chile en materia de libertad de expresión, dista bastante de encontrarse en una situación favorable. En 2013, según el ranking de libertad de expresión de Reporteros Sin Fronteras (RSF), Chile bajó en el último año del puesto 33 al 80, lo que se debería, entre otros factores, a la concentración de los medios de comunicación y a la discriminación a las radios comunitarias en relación con las radios comerciales. Dicho informe plantea que “la prensa chilena padece una dramática concentración de los medios de comunicación, que se encuentran en manos de dos grandes grupos de comunicación: Copesa (que edita el diario La Tercera) y El Mercurio”, agregando en cuanto a la comunicación comunitaria que “disponen de poco margen de acción en un espacio radiofónico que pertenece en más de 60% al grupo español Prisa”.

En base a la encuesta de RSF, dilucidamos que en Chile existe una profunda concentración de medios de comunicación, que no sólo atañe a publicaciones de tipo impreso, sino que se amplía a medios radiofónicos, lo que resulta grave pensando en que los medios de comunicación construyen realidades y desde esa construcción determinan qué hechos son los relevantes de dar a conocer y desde qué perspectiva hacerlo, de esta manera se limita el acceso de la ciudadanía a conocer la amplitud de visiones que existen en Chile.

En vista de un mejor acceso a la información y ejercicio de la libertad de expresión en nuestro país, resulta fundamental que los órganos del Estado desarrollen políticas públicas destinadas a ampliar la diversidad de medios de comunicación y de este modo garantizar el principio del pluralismo informativo en una sociedad democrática, en particular respecto de aquellos sectores que presentan barreras para acceder a los mismos.

Finalmente, cabe señalar que el Estado debe promover y fiscalizar el ejercicio de la libertad de expresión en los medios de comunicación, evitando así que estos creen estereotipos sobre grupos vulnerados en la información que entregan a la ciudadanía. -Hoy la Web es libre, que viva la Web y los medios serios, porque también existen en la Red PORQUERÍAS DE PACOTILLA. Un gran saludo a toda mi hermosa Provincia de Ñuble.

Para Tejemedios escribió:
PATRICIO CAZANGA MOLINA
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