¿Quién gana la segunda vuelta?... ¡Yo sé!

Este es mi análisis muy personal sobre la segunda vuelta, y digo esto, porque suelen haber cabezas calientes que opinan desde la grosería y de lo chabacano, cuando una columna no cumple con las expectativas o sueños de sus cabecitas pequeñas. Opinan de lo lindo, pero no son capaces de escribir ni su nombre, así que allá vamos.

Piñera, abanderado de la coalición derechista Chile Vamos, fue el ganador de la primera vuelta presidencial, con un 36,66% de los votos (2'408.831), seguido del candidato del pacto oficialista Fuerza de Mayoría, con un 22,68 % (1'489.991), según el cómputo final dado a conocer este lunes.

El tercer lugar de la presidencial fue para la Allendista camuflada Beatriz Sánchez, candidata del izquierdista Frente Amplio (FA), con un 20,26 % de los votos (1'331.035).

En el cuarto lugar quedó el ultra, pero ultraconservador José Antonio Kast, afín a los partidarios de la dictadura del desgraciado Augusto Pinochet, que aún vive en las mentes perturbadas de algunos seguidores, con un 7,94% de los votos (521.716).

Por detrás se situaron la senadora Carolina Goic, una dama regia, de cariz amable y un señorío incomparable, pero que como aspirante de la Democracia Cristiana, hacia agua, principalmente por un trabajo subterráneo del PS, PC, y demaces. Ella, la más dama de Chile, logró un 5,88% (386.278), y el líder del Partido Progresista, Marco Enríquez-Ominami, quien va de candidato ya por aburrimiento y por no tener otra cosa que hacer, logró un escuálido 5,72% de los votos (375.697), y que se presentaba por tercera vez a una elección presidencial, claro que habrá una cuarta y una quinta…

El escrutinio incluyó el total de los votos emitidos (6'676.319), equivalentes al 46,66 % del padrón electoral, informó Patricio Santamaría, presidente del Servel, al dar a conocer el informe. La votación lograda por Sánchez, la candidata del equivalente al Podemos español, le dan un "poder negociador muy fuerte para la segunda vuelta", aunque no tengo idea si ella lo sabe, o si alguien se lo dirá, porque en política, hay pura mugre, eso ustedes lo saben…

Aunque muchos fanáticos, hasta ahora se habían mostrado abiertamente reticentes para dar su apoyo a Guillier, están obligados a hacerlo porque si no serán los responsables de una vuelta de Piñera y sus contorciones, ya que aun habiendo sacado menos de lo que pensaba, si yo tuviera necesariamente que apostar por el ganador, para no perder mi dinero, yo apostaría por Piñera, aunque no me simpatiza en nada, es más lo encuentro un aprovechado de su fortuna y de su poder, para autoproclamarse candidato cada vez que se le frunce.

Equivocación de las encuestas

Unos 14,3 millones de ciudadanos estaban citados a las urnas para votar en unos comicios en los que los otros protagonistas de la jornada han sido las encuestas mal confeccionadas, que se han equivocado ridículamente, pues daban a Piñera unas proyecciones muy superiores, y a Sánchez muy por debajo de los resultados obtenidos, lo que da cuenta de que las encuestas, hoy por hoy, valen callampa.


Por su parte de manera casi estúpida, y también predecible, en los comandos de Piñera, desparramados por todo Chile, tratan de minimizar este resultado. "La distancia entre Sebastián Piñera y quien lo sigue, Alejandro Guillier, es similar o equivalente a la distancia que el año 2009 tuvo con el expresidente (Eduardo) Frei", en el que también hubo 14 puntos de diferencia, dicen los mentalitos de derecha, dándole ficha de triunfo…¿Por qué no son más humanos y sinceros y dicen “Nos fue como la callampa” Les aseguro que eso los aproximaría más a la gallada inconsistente y buena pal Pipeño, y esos son mayoría ojo, ojo.

Derecha debilitada, pero entera.

Para el analista Kenneth Bunker, un buen amigo de posgrado, "la derecha llega débil a la segunda vuelta. Ahora todo se trata de negociaciones entre Guillier, el Frente Amplio y Marcos Henríquez-Ominami". El por lo tanto siendo neutro, le da ventaja a Guillier y yo en cambio, siendo un anti nazi, anti derecha y anti pinocho, le doy cantado el triunfo a Piñera. Yo no soy de esos que fanáticamente se convencen de ilusiones preferentes y acomodaticias. –No-, no yo veo las metidas de pata del gobierno actual, la tendencia de los ciclos, la cagada de reajuste que se mandó este gobierno para el sector público y sumo….2 y 2 son 4,…4 y 2 son 6, Piñera Presidente es. Fácil. 
Saludos Bulnes, saludos Región de Ñuble.

Para El Examinador
Patricio Cazanga Molina
Académico por vocación y Analítico por vicio.
Cientista Político.

Las chorreaduras que dan poder

“Esa fluidez intersticial del poder que baña toda la red porosa de lo social, (y lo político), lo mental y de los cuerpos, esa modulación infinitesimal de tecnologías de poder, (donde relaciones de fuerza y quizás hasta de seducción están inextricablemente mezcladas), todo eso se lee directamente en el discurso de Foucault”. (Baudrillard) “La seducción en la política”

Los que tomaron las primeras decisiones en las nominaciones de los futuros “ministros” EN COMUNAS, no siendo estos necesariamente ministros, ( es más bien una metáfora) no leyeron al autor francés, mientras que otros y otras, parecen estudiantes muy aventajados.

“Me limito a decir que desde el momento mismo en que se da una relación de poder, existe una posibilidad de resistencia (…) Siempre es posible modificar su dominio en condiciones determinadas y según una estrategia precisa (…) La que nos propone el derecho, el poder como ley, prohibición, institución, (…) que no describe al poder (…) y el modelo estratégico (de combate), en términos de relación de fuerzas.” (Foucault). Sin duda faltó inteligencia política en algunos nombramientos, cuya esencia es la gestión de los flujos de las fuerzas del poder, que no se destruye sólo se transforma, o sea hoy son ellos y mañana otros.

Aparentemente no se consideró la importancia del lenguaje y lo simbólico con el manejo de la opinión pública a través de los medios y redes sociales, como nuevos instrumentos letales del manejo del poder. -Hoy no es la “cantidad” de poder lo esencial, sino la velocidad y capacidad de anticipación de respuesta frente a los cambios presentes y futuros probables. Los que tienen cargos de poder y fuerza fáctica, son muy veloces en el manejo de los conflictos que les acarrean problemas, pero ineludiblemente alguien les dará caza.

Tampoco se consideró que en la “microfísica” del poder, lo importante son los campos dinámicos de fuerzas fácticas y simbólicas en desequilibrio permanente, y que “pequeñas” perturbaciones (como la generada por el nombramiento del último Ministro de Medio Ambiente, ser medio dudable y poco creíble por razones que todos sabemos y por su amor a las termoeléctricas), Estas personas, embestidas de poder, son capaces de generar cambios globales potencialmente catastróficos, incluso en lo micro, ya que en las municipalidades, que son representantes del gobierno en las comunas, existen personas que no dan el ancho en los cargos, y ojo, son cargos de importancia. Lo mejor en esos casos es cortar los tumores y tirarlos lejos, fuera de la comuna ojalá.

Tampoco se considera muy a menudo el manejo que hacen del poder los jóvenes, tildados de “narcisos” (como si fuera novedad), “omnipotentes” preocupados o preocupadas de la ropa, del disfrute y otras menudencias (y vaya si son narcisos), radicalizados e inflexibles. Además agrego, son grupales, aventureros, arman lotes al interior de ciertas reparticiones públicas y dicen que unidos no serán vencidos, aunque sean unos flojos de tomo y lomo. Ellos para tapar sus impericias se auto proclaman guardianes del gobierno y de la implementación de (su) justicia, aunque por lo general, son siempre los menos aptos, o sea los buenos para nada, pero con poder, pero pasajero, eso es inevitable, es sólo pasajero.

Menos se considera que habiendo en ellos y ellas, idearios anarquistas, (Proudhon) como una forma de poder implosivo: “No más objeciones, ni pensamientos inteligentes, sólo obedecer y no ver los errores, ni los sueldos mal gastados en pequeños imberbes que no merecen el sueldo. No más libertad absoluta del hombre y del ciudadano. Esta es nuestra profesión de fe política y social, eso somos hoy, observantes de gente a cargo de otras gentes que sólo hacen chambonadas en los cargos…Para ellos, sólo queda la mutilación y a la basura con los tumores. (Eso lo dijo Trodeau, en la odisea del cargo político)

Habiendo conseguido los jóvenes y otros no tan jóvenes, una autonomía política anticipada, ganada en las campañas políticas, donde sólo acompañaban por interés, y otros ni eso, hoy ya en el poder, se volvieron felizmente cómodos, perturbados por el mismo poder, embobados, lentos, y muy desafiantes con los que no les hacen la reverencia.

Aunque, si todo es político, nada es verdadero, y si nada es verdadero, todo no es más que un juego de poder con ganadores y perdedores que a la larga a nadie le importa, ya que los cargos son cíclicos, y si hoy se es un jefe, mañana se puede ser un cesante. -Aquí no existe el “winwin”. En el primer juego político de ajedrez que ya pasó el medio año, LOS NO JEFES 1, LOS JEFES Y LOS FLOJOS 0. La reina se salvó del Jaque Mate hasta el momento, con un “enroque” muy silencioso de última hora. -Pero el año no termina, y muchos esperamos la revancha.

Para El Examinador escribió:
PATRICIO CAZANGA MOLINA
Académico por vocación y Analítico por vicio.
Cientista Político.

El cuasi mercado de la Educación en Chile

En el contexto del modelo capitalista de desarrollo chileno, el diseño del sistema educativo se basa en un concepto restrictivo de subsidiariedad y uno muy amplio del mercado como asignador de recursos y orientador de un conjunto de transacciones entre “compradores” y “proveedores”. Se entiende la educación como un bien de consumo transable en un mercado. El rol subsidiario opera cuando hay insuficiencias del mercado, a través del subsidio, para asegurar el acceso de las familias que no pueden adquirir autónomamente educación para sus hijos.

Las movilizaciones estudiantiles de 2011 pusieron la crítica al sistema educacional en el centro de la discusión pública y plantearon reivindicaciones que están presentes en la agenda país. Las que más destacan son el fin del lucro, término de la selección adversa, gratuidad universal y fortalecimiento de la educación pública. Ya en una columna anterior señalé que lograr estos tres objetivos, no va a cambiar la lógica del sistema: la educación como un bien de consumo transable en el mercado. En las líneas siguientes intento develar esta lógica y sus mecanismos de operación.

Es necesario antes que nada despejar un aspecto conceptual: desde el punto de vista macroeconómico, el mercado educativo en su forma natural es bastante reducido en Chile: 5,1% de los proveedores y 7,2% de los consumidores. El resto, técnicamente es un cuasimercado, es decir, un mercado creado por el Estado a través de reglas de financiamiento, operación, adquisición y provisión del servicio. Pero que sea un cuasimercado no implica que funcione de manera distinta de un mercado natural, al revés, funciona como un mercado cualquiera en el cual consumidores y proveedores se relacionan a través de contratos de compraventa.

¿Cuál es la forma en que este bien público y derecho social se transforma en bien de consumo transable? La respuesta está en la metodología de financiamiento que opera como subsidio a la demanda. El proveedor obtiene el subsidio en la medida que logre incorporar alumnos a su matrícula, o sea, cuando las familias adoptan decisiones de compra que favorezcan a ese proveedor. De este modo los ingresos del proveedor dependen de la decisión de compra de la familia.

El Estado refuerza la conducta mercantil señalada con un procedimiento de señalización de calidad de todos y cada uno de los establecimientos educativos del país a través de una prueba nacional estandarizada, el SIMCE, que supuestamente orienta a las familias en su decisión de compra, a los proveedores en sus decisiones de gestión y al Estado para premiar o sancionar y eventualmente para retirar del mercado a los proveedores según el nivel de cumplimiento de estándares de rendimiento.

En la lógica de precios que impone el financiamiento compartido, la clasificación espuria del SIMCE impulsa al alza los precios de los establecimientos señalizados como “buenos”, lo que limita la decisión de compra autónoma solo a las familias que disponen de recursos para pagar ese precio, mientras aquellos que no disponen de excedentes tienen un rango mucho más estrecho de decisión. Además, mirando la distribución de los rendimientos escolares en la prueba SIMCE podemos darnos cuenta que los sectores vulnerables concentran la mayor parte de los bajos rendimientos, con lo cual la opción que tienen esas familia de educar a sus hijos en establecimientos señalizados como “mejores” es más limitada aún. Se estructura así una estratificación según la capacidad de pago de las familias.

Para elevar sus ingresos entonces, los proveedores buscarán lograr mejores puntajes en el SIMCE, y lo harán por los medios más eficientes, es decir que maximicen el resultado y minimicen el costo. Esto incentiva la discriminación de los alumnos que no presentan características predictivas de mayor rendimiento: origen cultural, rendimiento escolar previo, conducta escolar, presencia o ausencia de trastornos del aprendizaje o  de la atención, rendimiento en un examen de admisión, etc. De lo que resulta una segregación y estratificación por rendimiento, impidiendo así un importante factor de aprendizaje cognitivo y valórico del escolar, el efecto pares.

Resulta entonces que la transformación del sistema de mercado en uno de derechos sociales asegurados, estará interferida por la continuidad de la lógica de mercado que impone el subsidio a la demanda, ya que entidades con y sin fin de lucro entrarán en la lógica comercial, comportándose ambas exactamente igual.

Será necesario entonces terminar con este modelo y financiar la oferta, colocando estándares y requisitos exigentes para lograr el subsidio, así se incentivará una gestión que mire hacia los elementos que significan reales mejoras de calidad, respeto de la diversidad e integración social, para que el sistema educativo chileno pueda ser más equitativo, más integrado y centrado en la calidad.

Para El Examinador.cl
Patricio Cazanga Molina
Docente por vocación y Analítico al chancho

La turbia moralina de la política de pacotilla

“Muchos políticos amorales, no tienen idea de las cualidades que deben enarbolar a cada instante y por ende nadan en suciedad e inmundicia a vista y paciencia de los ojos del ciudadano. Esta mala clase, viene de la cuna, de una falta de valores absoluta, y de una irresponsabilidad ética que ablanda la percepción de cualquier cochinada”
(Ronner Shwan: Sociólogo y escritor Holandés. Autor de “El político sin alma”)

Quizás la ausencia de moral, sea una de las indecencias más grandes en la que un ser humano puede caer, pues la falta de integridad es la base de la corrupción misma. Los hombres la hemos practicado muchas veces a lo largo de la historia y parece que aún no aprendemos la lección a la luz de resultados repetitivos y nefastos. Descartes dijo de la inmoralidad política y familiar lo siguiente: “El inmoral, es el que empuña la piedra sin descaro, para lapidar al que con su virtud delata los propios comportamientos espurios”

¿Qué tiene que ver la moral con la política y con los cargos?
Responder correctamente a esta pregunta es crucial si queremos entender la naturaleza de la política y el lugar que ocupa en nuestras vidas. La política y la ética (que usaremos como sinónimo de "moral") se relacionan íntimamente. Empecemos examinando algunas maneras comunes de negar esta verdad.
Se suele pensar que la moral es un asunto privado, y que la política más bien es pública. Mientras la moral tiene que ver con lo que cada cual considere correcto o incorrecto, la política se ocupa de la administración eficiente del Estado, asegurando educación, salud y orden, y creando las condiciones para que los ciudadanos puedan llevar a cabo sus actividades productivas y vivir como escojan vivir.
Esta visión liberal se puede fundamentar sosteniendo que lo que sea bueno o malo es cuestión de opinión. La política, sin embargo, trata de lo que nos concierne a todos, su esfera la determinan las leyes, y su legitimidad se basa en el consenso. Las personas son agentes libres, que se asocian entre sí porque esto los beneficia. El fin de las leyes y de la buena administración del Estado, es crear las condiciones para que cada cual pueda vivir como le parezca, pero eso sí, dentro de un margen moral y ético básico y fundamental. Respeto para uno mismo, para la familia, para la ciudadanía y por el cargo. Quien no respeta la moral, y hace cosas reñidas con las conductas formales, no debe ostentar poder de ningún tipo, pues su moral así como él, son carne corrupta y sólo dañan a la sociedad en su conjunto.

Los seres humanos, como agentes morales y políticos, necesariamente poseen una identidad cultural o social personal. La cultura, la moral y el trato que demostramos ante los demás, es una manera de ser humano. Constituyen un universo de valores y encarna sentidos de lo apropiado u oportuno, lo significativo, lo importante y lo trivial, lo gracioso y lo penoso, lo decente y lo indecente, lo sano y lo perverso.

La ética y la moral, no tiene que ver con mandamientos ni normas, ni con fórmulas para decidir qué está bien y qué mal. Tiene que ver con lo que sea el bien para los seres humanos, con la excelencia humana, con cómo educar y vivir bien. La ética trata de aquellos deseos y actividades que le dan sentido a nuestras vidas. La política trata del bien común a los miembros de un estado, o de una ciudad. Ambas disciplinas se ocupan de la pregunta "¿qué es vivir bien?", pregunta que la política como simple instrumento, no puede responder por nosotros. Por ello no podemos distinguir claramente entre moral y política a este nivel de generalidad. Las distinciones aparecerán cuando introduzcamos el poder político, a los actos que realicemos, tanto en nuestra vida pública, como en nuestra vida privada

Finalmente quiero decir tajantemente que la moral de los políticos que elegimos, y la moral de aquellos individuos (hombres y mujeres que tienen poder), define cómo queremos vivir en sociedad, cómo queremos tratarnos unos a otros, y en qué tipo de país queremos que vivan nuestros hijos.

Para El Examinador
Patricio Cazanga Molina
Académico por vocación y Analítico por vicio.
Cientista Político.